Crítica de literatura
Exilio y extranjerismo en La nave de los locos, de Cristina Peri Rossi
Autora: Cristina Valdivia Lizana*
La literatura de la autora uruguaya Cristina Peri Rossi (Montevideo, 12 de noviembre de 1941) siempre se ha caracterizado por tratar temas existenciales como la precariedad de la condición humana, el exilio, el peregrinaje, los deseos y las pasiones humanas. Su gran novela La nave de los locos ( Barcelona, Seix Barral, octubre 1984) narra sobre un sujeto en crisis, descentrado: un sujeto exiliado, expulsado del Paraíso que transita por diversos intersticios de la realidad como sujeto errante, buscando incesantemente lo perdido en ciudades fragmentadas.
Y es que no sorprende que Peri Rossi nos hable de esto. No debemos olvidar su condición de exiliada (primero en Uruguay, en 1972 y, luego, en 1974 cuando tuvo que exiliarse de Barcelona a París por la dictadura franquista), lo que la ha hecho situarse muchas veces desde espacios marginales, y que da cuenta en sus tantas narraciones fragmentarias que deambulan entre el espacio de lo dicho y lo no dicho, entre lo legalizado y lo marginal.
Equis, el protagonista de la novela, se configura como un sujeto descentrado, en la medida en que se le trata de esa manera: “No se nace extranjero, se hace extranjero”. Esto se relaciona con lo postulado por Edgar Morin respecto a la dependencia externa en la constitución del sujeto (auto-eco-organización), en donde el sujeto actual pertenece a una sociedad occidental, patriarcal y autoritaria, que nos configura ‘naturalmente’ artificiales y nos despoja de nuestra sustancia humana para convertirnos en mercancía.
Sin embargo, desde un comienzo Equis trata de despojarse de esa artificialidad, lo que queda reflejado en el nombre que adopta: Equis; es decir, para el protagonista el nombre no solo es irrelevante, sino que también aparece con un inconveniente, porque lleva una carga semántica, la cual actúa como una etiqueta que nos identifica, nos define. Definición que no permite reconocer la auténtica condición de la persona, en la medida que la enmascara, la encubre. Con la denominación «Equis», el protagonista rechaza el código dominante que se le ha impuesto al nacer, se libera de lo que se le impone y que pretende reducirlo a normas y códigos comunes.
De este modo, Equis aparece como extranjero ante los demás, no solo por tener una nacionalidad distinta a la del país en que se encuentra, sino por romper con el rótulo que lo determina y configura. Equis es un exiliado, ha sido expulsado del Paraíso… Y no basta con estar en otro país para sentirse extranjero; como bien señala Equis: “Todos somos exiliados de algo o de alguien (…) En realidad, esa es la verdadera condición del hombre”.
*Magíster en Literatura, Profesora de Lenguaje y Licenciada en Literatura.
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